• Ayi Turzi

El desarmadero: otro terror


En la sección "Noches marplatenses" del Festival de Cine de Mar del Plata pudimos ver "El desarmadero" lo último de Eduardo Pinto y...ay mamita.

Bruno es un artista plástico que tras la muerte de su esposa y su hija pierde la cordura hasta el punto de quedar internado en un psiquiátrico. Una vez dado de alta recurre a un amigo para intentar rehacer su vida, pero lejos de aceptar todas las comodidades que su amigo le ofrece, opta por quedarse como sereno en el desarmadero de autos. Y ahí, solo en medio de un cementerio de vehículos cuyo último viaje fue en muchos casos una tragedia, y tomando su medicación en forma esporádica, las cosas tenían pocas chances de salir bien.

El desarmadero es una película intensa y movilizante, que toma elementos formales del género de terror para contar la desgracia de un hombre con el alma desgarrada. Porque detrás de la fluidez de los movimientos de cámara, de la osadía del montaje, de la magia de la fotografía ("Hola, señor Condor de Plata, cómo está? Lo buscan en el desarmadero") y de una banda sonora profunda y minuciosa se esconde el drama de un hombre. Un hombre que tenía todo, lo perdió y cuando decide ponerse en pie solo encuentra ayudas negligentes o cargadas de desidia.

En relación a lo actoral, repite la dupla de Corralón, con Luciano Cáceres y Pablo Pinto a la cabeza (referencia a Corralón incluída, ¿estamos ante el PINTOVERSE?) y completando con Clara Kovacic, Malena Sanchez y Amelia Cáceres Curra, todos en el tono correcto, componiendo en conjunto un universo coherente y creíble.

Sin lugar a dudas de lo mejor del cine nacional que he visto en lo que va del año, sobre todo porque esta tensión entre géneros, este juego de tomar elementos de terror es, a mi entender, un puente fundamental para que el espectador reacio se acerque al cine de género argentino. Lo mismo que pasaba con Nocturna (Gonzalo Calzada), este recurso de poner el drama en primer plano y luego ir incorporando elementos fantásticos de modo gradual es un excelente camino para atrapar a quienes no irían a ver una argentina de terror ni a palos. Lo que se pierden, pero eso es otra historia.