• Ayi Turzi

MDQFEST: Los que vuelven




No puedo arrancar esta reseña sin una apreciación personal, subjetiva, en primera persona. Siempre me pareció un despropósito que la enorme cantidad de mitos y leyendas tanto urbanos como rurales que tenemos en la Argentina no hayan desembocado de modo natural en un cine fantástico. Hay excepciones, por supuesto, pero no estamos hablando de relatos dominantes. Los que vuelven toma plena conciencia de ello y viene a hacer un poco de justicia. La pelicula se estructura en tres capitulos, divididos por placas. En el primero de ellos nos presentan a Julia (Maria Soldi), esposa de un estanciero, mujer que intenta hacerse respetar a pesar de lo machista de la sociedad en que se encuentra inmersa (Los que vuelven se sitúa en algún lugar recóndito de Misiones, cercano a las Cataratas del Iguazú, durante la década de l920). El segundo capítulo oficia como flashback: sucede antes y nos presenta a otro personaje fundamental de la trama: Kerana (Lali Gonzalez) El tercero retoma la linea temporal original y da un cierre a la anécdota. Narrativamente, hay dos puntos fundamentales que hacen que todo funcione. El primero es este pequeño rompecabezas temporal, que arranca presentando a Julia y nos muestra a Kerana en una situación que nos dispara la pregunta ¿cómo llegó a eso? ¿Qué pasó? Avanza respondiendo esa pregunta y fortaleciendo el conflicto que se resuelve en el tercer acto. Tal como dijeron sus realizadores en la presentación, contarla de modo lineal le hubiera hecho perder fuerza, y celebro esta decisión de jugar un poco con el tiempo. El otro punto sólido es el manejo en la introducción de elementos fantásticos. No se plantea un universo plagado de cosas sobrenaturales de entrada, sino que se exprime al máximo la tensión entre mito, realidad y superstición, dando lugar primero a la sospecha para luego sumergirse de lleno en la fantasía, construyendo así un verosímil sólido y atrapante. Hay dos peliculas que me vinieron a la mente al ver Los que vuelven. La primera es Relicto, un relato mesopotámico, de Laura Sanchez Acosta, quien también retoma leyendas locales y comparte el clima caluroso, pesado, ese estado por momentos de adormecimiento donde los personajes no distinguen del todo bien qué es real o qué están imaginando. Y la otra es sin lugar a dudas Embrujada, de Armando Bó. Si: no hay relación respecto a la estética o el modo narrativo, y los efectos prácticos de la película de Casabé están muy alejados de ese Pombero grotesco que acosaba a Isabel Sarli, pero no puedo dejar de pensar en cierto vínculo entre ambas en lo que respecta a la maternidad. Sarli quería quedar embarazada a como dé lugar, y en este derrotero, que atravesaba maltratada por su marido, terminaba prostituyéndose con la esperanza que algún desconocido la embarace. La maternidad que se plantea en la actualidad con respecto a Julia y Kerana difiere mucho de la imposición social bajo la cual casi pierde la cordura la pobre Coca. Se muestra muy poco del vinculo de Julia con su esposo, pero parecen tenerse cariño genuino. Lleva adelante un embarazo problemático y comenta que ha perdido otros, pero nunca se la percibe queriendo parir por obligación o para satisfacer a su esposo. Es la maternidad el tópico que desata el conflicto central de la película, y el modo en que es tratada viene a actualizar algunos relatos (el de Bó por ejemplo) que han quedado absolutamente vetustos. Pero yo la vi sin saber nada de esto y la pasé de diez, así que para no arruinarles la experiencia no les cuento más nada. Hay una fuerte impronta del cine zombie en la propuesta. Algo de no conseguir el descanso, de volver de la muerte sin ser el que eras antes, de fuerzas paranormales (en este caso la Iguazú) actuando en función de ello. Si bien no es el eje central, retoma la esencia del cortometraje La vuelta del malón, de la misma directora: la fantasía que las minorías, los oprimidos, los sin voz, puedan volver del exterminio y alzarse contra quienes terminaron con ellos. Y esto es lo que sumo a lo que decia antes sobre la presencia de nuestros mitos y nuestro cine, y tomo como bandera para llegar a una conclusión: Los que vuelven, en más de un sentido, es una película que hace justicia.

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