• Ayi Turzi

A los tiros en el sur



Lleno de ruido y dolor es la ópera prima de Nacho Aguirre y se construye como un western patagónico rodado en escenarios naturales. Pone el foco en retratar la violencia y los códigos delictivos de principios de siglo basándose en hechos reales sucedidos en 1928.

Soria es un delincuente novato, que se une a dos bandoleros con más recorrido, Román y Foster, con el objetivo de robar el banco de Bariloche. Cuando es forzado a matar por primera vez se da cuenta que la decisión de armar ese equipo y emprender ese golpe no fue del todo buena, y que el vínculo entre los tres se convertirá en un infierno que seguramente lleve el plan al fracaso.

El relato se centra en los otros crímenes que van cometiendo los forajidos y la cacería que emprende el comisario encarnado por Emilio Bardi, que tiene ideas sobre la justicia y los castigos muy personales y en algunos casos hasta avanzadas para la época. Uno de los puntos que más me llamó la atención es que, si bien los bandidos se mueven derrochando violencia, no son los únicos: toda la región, los vínculos entre los personajes y hasta las actividades económicas parecen haber sido construidas sobre la base de sangre y explotaciones varias.

Y esta violencia, desmedida, despiadada y muchas veces desarrollada a través del fuera de campo o plasmada a través de diálogos juega un importante contraste con los deslumbrantes paisajes naturales que la enmarcan. Todo lo que podría ser maravilloso, idílico y casi mágico se ve interrumpido, manchado y corrompido por los seres humanos, que tienen intereses e intenciones capaces de arrasar con absolutamente todo.

Lo más destacable sin lugar a dudas es la ambientación de época: han contado los responsables del proyecto (Aguirre y la productora Romina Coronel) en algunas entrevistas que muchos allegados prestaron objetos reales de la época para las ambientaciones. Con lo cual, la película adquiere una dimensión simbólica interesante: la historia en la que se basa es una vieja leyenda de la región y esto sumado a la utilería real y la conservación de muchos espacios a través de los años le dan cierto aura de viaje en el tiempo que no es común en el cine nacional.